miércoles, 24 de noviembre de 2010

Un beso en la mejilla

Ayer una mujer me dio un beso en la mejilla, fue al saludarme, pero fue un beso bien plantado. Si mi piel fuera pálida como la de los nórdicos, me hubiese ruborizado. Ella es mayor, y es sólo una amiga, una muy buena persona aunque muy peculiar, uno de esos ángeles extraños que te topas en la vida, los cuales, si logras entender y conocer recuerdas con cariño, como personas nobles. Y después del beso el día me sonrió y el humor me cambió, y me dí cuenta del valor de un beso, y del tiempo que tenía que no recibía un beso con cariño.

Hoy una mujer me dio un beso en la mejilla, fue al saludarme también, y fue un beso bien plantado. ¿Quien es ella? una amiga, una dulce amiga, que aunque no tan cercana, la llegué a estimar tanto al grado de desear tener una relación formal con ella, pero no se dio. Y ella es también uno de esos ángeles extraños que tu recuerdas como personas nobles, que no son tan comunes en la vida. Bueno, pues la mujer en cuestión besó hoy mi mejilla, y el beso fue cálido, dulce, y rápido como un terrón de azúcar disolviéndose.Y me hizo volver a recordar, como con un beso tu día cambia, con una muestra de cariño sincero.

Cuan miserable y bajo ser soy, por que había olvidado ese dulce placer, pero sobre todo por que hacía tanto que no lo tenía, que he notado la diferencia. Poco amor y pocas muestras de él tengo en mi vida. ¿Las bloqueo? tal vez. Pero esos dos besos llegaron como cuchillas, penetrando toda defensa y posible y paradójico escape.

Ayer y hoy me besaron en la mejilla. Y recordé lo que una muestra de cariño es. Ahora sólo me pregunto... ¿Qué pasará mañana?

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