Es curioso que hoy, cuando te estaba pensando, me llegó un mensaje tuyo.
Tu fuiste el amor que no quise seguir, la vida cuya cruz no quise cargar. Es tonto, y lo sé, pero sonreía aún mientras le daba la espalda a la posibilidad de estar juntos. Hubo un tiempo en que estuvimos cerca, muy cerca, e hicimos el amor, jugando como dos niños; entendimos muchas cosas, como por que las mujeres casadas usan el pelo corto y el sabor de un buen café. Pero sólo fuimos dos amigos y nada más.
Sí... y aunque hubo un tiempo que así fue, ahora y por siempre sólo seremos una imagen plasmada en la pared, que se cuela a nuestro plano desde otra dimensión en la que juntos fuimos felices hasta el final.
Pero esta noche, dime, entonces... me darás más café?
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