Me dirigía al quinto piso para informar de los dos nuevos que había llegado.
Entonces escuché el sonido que hace una bomba de infusión continua cuando se obstruye. Fui hasta quien la estaba utilizando, silencié el aparato y le dí recomendaciones de como usarlo y a quien se debe avizar cuando falle.
Era una joven de alrededor de unos 24 años, la verdad no se veía enfermo, aunque estuviese recibiendo quimioterapia. Hice mi trabajo, y sonreí. Como lo había hecho tantas veces antes y como lo haré, espero, muchas veces más.
Pero entonces vi lo que tenía en su regazo. Y eras tú, quien saca la peor parte de mi. Quien iba a pensar que el mundo sería tan pequeño, y que desde aquellos días de preparatoria, volvieras como un fantasma del pasado. Te amé, te rogué, te perdoné, te busqué, te odie, me vengué, y finalmente me envenené y terminé perdonándote de nuevo.
Quien hubiera pensado que en fotografía volvería a verte y sería estando con un hombre con tan terrible enfermedad.
Hoy te deseo lo mejor.
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